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jueves, 26 de noviembre de 2015



HALLOWEEN EN LA BIBLIOTECA


Los días 29 y 30 de octubre celebramos Halloween en la biblioteca del IES EL ARGAR, decoramos la biblioteca, proyectamos cortos de terror y celebramos un concurso de cuentos de terror con los alumnos de la ESO.



En el concurso de cuentos de terror, la profesora de lengua Doña Carmen Galera ha seleccionado en el curso de 2º B de la ESO los mejores cuentos que son los siguientes:

 LA CABAÑA

Llevo desde chiquitilla planeando un Halloween terriblemente divertido y espectacular, en el que no sea solo disfrazarse e ir de casa en casa pidiendo chuches, yo quería que eso se terminara ya. Me llamo Ana y tengo 18 años. Mis amigos; Sonia, Alejandro, María, Hugo y yo teníamos planificado millones de ideas desde chicos para este Halloween pero de esas ideas solo había tres buenas:
1-      Hacer una fiesta en la mansión abandonada del barrio.
2-      Pasar la noche en el cementerio.
3-      Quedarnos en casa de alguno de nosotros.
Las ideas no es que tuvieran mucho éxito, pues ya íbamos mal de tiempo para organizar la fiesta en la casa abandonada, en el cementerio hay vallas muy altas que no somos capaces de saltar y ninguna de nuestras casas estaba libre.
Quedaba una semana y todavía no teníamos nada así que nos pusimos todos como locos a buscar alguna idea por internet. Buscando por todos lados encontramos una página en la que se alquilaba una cabaña en la montaña. La describían como una linda cabaña a las afueras de la ciudad donde tener reuniones tranquilas con tu familia o amigos. La descripción era tan buena que, como todos estábamos desesperados, de inmediato alquilamos la cabaña para todo el fin de semana.
Llegó el viernes, el día más esperado y los cinco nos fuimos en la furgoneta de mi padre. El viaje no se hizo muy largo, más bien demasiado corto. Cuando llegamos a la cabaña, mi padre nos ayudó a descargar las cosas y se fue inmediatamente.
La primera impresión fue la de una simple cabaña pero al entrar la sensación fue escalofriante, a medida que dimos el primer paso nos dimos cuenta de que el suelo de madera chirriaba, había telarañas por todos lados y los espejos estaban rotos, por lo que era la casa perfecta en la que celebrar el día de Halloween. Elegimos nuestras habitaciones y nos pusimos a limpiar y arreglar algunas cosillas. Cuando terminamos ya era de noche y como todos estábamos cansados nos fuimos a dormir. Durante la noche me desvele como unas tres veces, en una de ellas me fui a beber agua, cosa de la que me arrepiento… y ahora veréis por qué.
La cabaña tenía dos habitaciones, en una estaban los niños y en la otra las niñas. Nosotras escogimos la que estaba al fondo del pasillo. Estaba ya en la cocina cuando de repente escuché unas voces, voces que procedían de las paredes, mi instinto me decía que podrían ser Hugo y Alejandro, pues ellos ya saben lo rápido que me asusto y les encanta  hacerse los graciosillos…, por lo que no presté atención y me dirigí de nuevo a mi habitación, cuando al pasar por el pasillo me di cuenta que las paredes estaban pintadas con señales que dirigían hacia una esquina en la que había un pequeña puerta.
 A la mañana siguiente me quede pensando en lo que había pasado por la noche. Sonia me preguntó que qué me pasaba y le describí el suceso. Me dijo lo mismo que yo pensé, que los niños querían hacerse los graciosos, por lo que no le di más vueltas. Pero al enseñarle las pintadas de la pared me quedé estupefacta, ya que habían cambiado.
Esa noche decidimos hacer juegos de miedo. Lo estábamos pasando bien hasta que Alejandro sacó una tabla y propuso jugar a la Ouija. Nosotras nos negamos en rotundo pero ellos ya estaban decididos. Al final nos convencieron, y tras hacer 3 preguntas escuchamos algo romperse en la cocina, al ir para allá vimos que toda la vajilla estaba rota. Nos dio bastante miedo, sobre todo a Sonia que hasta decidió dejar de jugar pero ya no se podía… hicimos otra pregunta y como consecuencia escuchamos el sonido de un cristal partiéndose, fuimos hacia el cristal cuando vimos en la pared algo escrito con sangre, ya todos estábamos muy asustados, cogidos unos con otros y para rematar se oían susurros, como si alguien estuviera con nosotros en la cabaña.





                                                                      Laura Montesinos Chacón     
                                                                             2ºB
          




 JACK Y EL LICÁNTROPO



Paloma Ginel Castillo
En el fondo de un siniestro y oscuro bosque, yacía en el interior de una cueva un ser muy extraño, una especie de licántropo pero sin ojos. Se rumoreaba que algunos exploradores que fueron a la cueva, jamás regresaron, así que los ciudadanos del pueblo los dieron por muertos, asesinados por aquella bestia.
Un chico, llamado Jack, quedó el día de Halloween con todos sus amigos para hacer una fiesta de disfraces en su casa a las diez de la noche. Llegada la hora prevista, comenzaron a llamar al timbre. Él se había disfrazado de vampiro, y algunos de sus amigos de calabazas, brujas, fantasmas… Mientras los invitados charlaban y comían, alguien tocó a la puerta, y como faltaban algunos por llegar, Jack abrió la puerta y saludó.
-          ¡Hola chicos! – dijo alegremente.
Pero no era ninguno de sus amigos, era una especie de espectro, y él creyendo aún que era algún amigo suyo que se había disfrazado muy bien, le dijo que pasase. El espectro, sin inmutarse, cogió a Jack y se lo llevó sin rumbo conocido hasta que llegaron hasta un viejo puente abandonado. Jack se dio cuenta de que era un espectro, porque había oído hablar de estos seres, y se le pusieron los pelos de punta al ver a un auténtico espectro, porque no se lo esperaba para nada. Era luna llena a las doce en punto, y se escuchaba como los lobos aullaban sin cesar. Además, se veía como lentamente se abría un portal con paradero desconocido. El espectro le señaló que debía entrar, y él se quedó inmóvil, pensando qué cosas le pasarían ahí dentro, algo bueno o algo malo. Un poco decidido, dio un par de pasos hacia delante y el espectro, viendo que tardaba mucho en entrar, se acercó y le empujó hacia el interior del portal.
Durante el viaje a ese misterioso lugar, era todo oscuridad, nada de luz. Por un motivo ajeno al que su todavía joven mente pudiese llegar a comprender, apareció en un gran lago cuyas aguas no reflejaban nada. Eran aguas estancadas, verdes, mugrientas. Para nada agradables a la vista. A lo lejos se podía distinguir como algo o alguien se acercaba poco a poco hacia él. Aguantó unos segundos la respiración, y esperó impaciente para saber qué es lo que estaba pasando. Cuando estuvo a 30 metros de él, comprobó que era una bruja. Al llegar hasta él le preguntó muy seria y con una voz la mar de rara:
-          Quién eres, de dónde vienes y qué haces aquí.
-          Soy Jack – dijo tímidamente – vengo desde Levon y no sé por qué estoy aquí. Sólo sé que un espectro me ha empujado por un portal y he llegado aquí.
-          Bueno, como no sé qué hacer contigo te llevaré a una mansión que estuvo abandonada desde hace mucho tiempo hasta que llegamos nosotros – dijo severamente.
Fueron volando hasta la mansión y, por cierto, visto desde el aire tenía forma de calavera. Bajaron hasta la entrada donde fue recibido por unos guardias, que eran unos esqueletos. No había lámparas, solamente candelabros con forma de cráneos rotos.
Por la noche, no conseguía dormir, porque no conocía mucho aquel mundo en el que estaba, y además, oía gritos que procedían de alguna habitación de la casa, y decidió explorar aquella gigante mansión. Bajó las escaleras decidido y, cuanto más bajaba, los ruidos se hacían más cercanos. Provenían de la planta baja. Pudo observar la puerta del enorme comedor que estaba entornada de la que salía una luz y quiso acercarse. El ruido cesó de repente y le  pareció ver a alguien salir del comedor, y como se asustó un poco, subió corriendo hasta su supuesta habitación, creyendo que aquella persona le había visto e iba a por él. Se acostó y se durmió.
Estuvo algunos días alojado en aquella mansión. Se fue de allí porque todas las noches eran iguales, siempre el mismo extraño ruido que provenía del salón, tuvo un poco de intriga, pero no se quiso acercar, porque, a saber quién era y qué le podía hacer si le veía cotilleando.
Partió de aquel lugar rumbo a un bosque que divisaba a lo lejos, era lo único que veía. Estaba bastante lejos, y si no se llevaba comida se moriría de hambre. Cogió bayas y algún que otro fruto que había en árboles. Para llegar tardó aproximadamente dos horas y media. Estaba muy oscuro y siguió caminando hasta avistar una cueva que había. Entró dentro y al instante, notó que era muy acogedor y estaba a buena temperatura, así que decidió quedarse allí a pasar la noche. Como le encantaba tanto explorar los lugares que visitaba, exploró un poco la cueva, por muy poco que veía. Al principio pensó que era una cueva enana, pero al estar caminando durante medio minuto, comprobó entonces que era muy grande pero, entonces, escuchó una respiración, próxima a él. Avanzó un poco más, pero no vio nada más. En ese momento, poco a poco pudo ver un enorme cuerpo peludo y se asustó tanto que gritó y salió corriendo, perseguido por ese licántropo, que dedujo por cómo era, pero le extrañó al ver su cara, que no tenía ojos. Corría y corría sin parar y sin mirar atrás y lo último que recordaba es cómo le atrapaba y le mataba descarnándole con sus uñas y cortándole la cabeza. Mientras subía al cielo, pensó que dónde dejaba los cuerpos ese extraño licántropo para que ahí en la cueva no hubiese ni rastro de ningún humano.