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sábado, 19 de diciembre de 2015

                                           



 CONCURSO CUENTOS DE TERROR



Título: El corazón de cristal.
Estaba sola en aquel cementerio, cuando, de pronto, oí un ruido que venía de la oscuridad. Me acerqué a ver lo que era, pero como estaba oscuro, no se veía nada. De pronto, vi como unos pies se acercaban a mí, pero no eran unos pies humanos, no, eran unos pies peludos, como los de un lobo. Salí corriendo pero no sirvió para nada, ya que seguía detrás de mí. Por suerte llegué a la puerta, pero estaba cerrada. Encima de mí había una farola alumbrando un ángel que había en la puerta. Cuándo el lobo llegó a la puerta del cementerio, yo estaba acorralada, pero gracias a la farola, pude examinarlo de arriba a abajo y no era un lobo, era... ¡Un licántropo!
Más asustada aún por las babas que le caían de la boca desesperados por comerme, cogí carrerilla e intenté saltar el muro del cementerio. Conseguí saltarlo y llegar hasta mi casa, bueno, a la mansión con mis padres. Nos mudamos cuando yo tenía 10 u 11 años, pero a mí, sinceramente, no me gusta vivir aquí. ¡Está encantada! Cada vez que subo al desván, me encuentro mis cosas tiradas por el suelo, cuando tendrían que estar recogidas, como yo las dejé. El otro día, sin ir más lejos, vi un fantasma. Me llamaréis loca, pero me da igual, sé lo que vi.
En la noche de Halloween, decoramos la mansión con arañas, calabazas, telarañas, etc...pero el año pasado, no pusimos sangre ni nada por el estilo, pero en el camino que hay desde el baño hasta mi dormitorio, había un rastro de sangre y el caso es que nosotros no lo pusimos. El rastro seguía hasta el desván. Subí miré por todas partes, pero no vi nada. Cuando me iba me acordé de que no había mirado debajo de la cama del desván; miré y había un cadáver con arañazos y una carta que ponía:
Esta noche te van a pasar muchas cosas y la 1ª es ésta, La muerte de tu padre.
                                                       Anónimo
El cadáver era de mi padre, bajé corriendo a ver si mi madre todavía seguía con vida. Por suerte sí. Nos fuimos a dormir y le conté todo lo que había ocurrido. Mi madre, afectada por lo de mi padre, rompió a llorar. Al cabo de un rato nos dormimos. Al día siguiente, me encontré a mi madre en la cama con los mismos arañazos y con otra carta:
La siguiente eres TÚ...
                                         Anónimo
Esa noche no puede dormir. Estaba muy asustada. ¿Quién era ese tal anónimo? Por fin conseguí conciliar el sueño. A la mañana siguiente, fui a la cocina y encontré otra carta:
Te quedan 12h para morir. Si no quieres morir, debes entregarme tu bien más preciado.
                                             Anónimo
  -¿Cuál es mi bien más preciado?-asustada, me puse a pensar y a buscarlo por toda la casa-
Fui al desván y allí encontré otra carta:
Entrégamelo hoy a las 24:00h en el cementerio.
                                                Anónimo
Aquello me dio una pista de quién podría ser, pero no lo sabía del todo. Pensé que mi bien más preciado era un collar de cristal en forma de corazón que me regaló mi madre un día antes de que la mataran.
Fui al cementerio a las 24:00h como ponía en la carta. Allí no había nadie. De pronto, salió el licántropo del otro día. Le entregué el collar y salí corriendo.
Ya estaba más tranquila, pero no del todo. Por la noche, sobre 3:30h de la madrugada, oí un ruido que venía de la cocina, me levanté y estaba en mi casa. Era el licántropo, quería matarme. Cuándo me di la vuelta para coger el cuchillo para matarlo yo a él, el licántropo había sacado las garras. Cuando quise darme cuenta, ya me había descuartizado.
Mientras agonizaba, pude ver como el licántropo abrió el corazón, junto las lágrimas y traspasó un portal que lo llevaba hasta el infierno.

  Autora: Mª Carmen Bellido Gibaja  2º CURSO DE LA ESO B